Y de repente, ya quedó atrás, nadie más habla del Indoamericano, ni de la toma, ni de la represión, ni de los muertos y heridos. ¿Pero en qué ha quedado todo ello? y sobre todo ¿qué ha quedado de ello?
Cada vez es más claro, pero al mismo tiempo difícil de aclarar, cómo los medios penetran en nuestras ideas: se habla en la tapa de los diarios, se habla en nuestras conversaciones cotidianas. Se habla en la televisión, se habla en nuestros desayunos y nuestros momentos de ocio. Se habla en la radio, se habla en nuestras charlas ocasionales en el ascensor o en esa reunión que demora en arrancar. Desaparece de los medios y poco a poco de nuestras charlas. Pero no de nuestras cabezas.
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